Carolina y Arecibo llegan a la final del BSN con una historia muy particular: no siempre han sido enemigos en la cancha.
La bujía. El armador Filiberto Rivera, quien lucía relajado en la práctica de los Gigantes ayer, ha sido un jugador decisivo para Carolina. Ramón ‘Tonito’ Zayas
Entre Carolina y Arecibo hay 57 millas de distancia vial y muchas diferencias culturales.
Ellas, sin embargo, no fueron capaces de detener hace 10 años una polémica movida que unió a los Gigantes y los Capitanes, actuales finalistas del torneo 2008 del BSN, en un solo equipo que fue bautizado como una ‘Unión Estratégica’.
Recordar aquel antipático enlace que dejó a Carolina sin una franquicia por varios años es otro elemento que no puede ser olvidado al momento de hablar de la rivalidad deportiva que estará en juego en la Serie Final que se pondrá en marcha mañana en Arecibo.
La ‘Unión Estratégica’ fue un invento de los entonces apoderados de Arecibo y Carolina, Francisco ‘Pancho’ Padilla y Luis Collazo, respectivamente.
Motivado por su deseo de llevar un campeonato a la Villa del Capitán Correa, Padilla rescató de un duro endeudamiento a su homólogo carolinense ‘comprando’ a los Gigantes para sumar a sus mejores jugadores a la plantilla capitana que no ganaba un título desde el 1959.
Collazo para aquellos años estaba a punto de perder el equipo vía embargo por las deudas que tenía con el anterior dueño del quinteto, Ramón Vizcarrondo.
La movida parecía una infalible. Los Capitanes, que en el 1995 y 1996 se habían eliminado en Cuartos de Final, en el 1997 fracasaron en clasificar a la postemporada. Los Gigantes, en tanto, cerraron la temporada con marca de 17-15, en la séptima posición global.
No obstante, en la postemporada contrataron como refuerzos a un entonces desconocido Nate Higgs, y al centro Steve Rich, y el equipo se convirtió en la sensación de la postemporada llegando a la segunda serie final de su historia.
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